Inspecciones de Trabajo: los falsos autónomos en el sector sanitario

Mediconsulting

22 dic. 2021

Los falsos autónomos llevan tiempo en el punto de mira de la Administración y de los tribunales. En el último año, la Inspección de Trabajo ha sido capaz de detectar a un importante número de falsos autónomos, no sólo entre los repartidores de las plataformas digitales (los llamados riders), sino también en el sector de la abogacía, la medicina, la odontología y el periodismo entre otras actividades profesionales.

Tener un trabajador como autónomo, pero que, está realizando actividades de igual forma que un trabajador de plantilla, implica fraude de ley, y podría originar graves consecuencias para la empresa infractora, que en caso de ser detectadas por la Inspección de Trabajo, pueden suponer, en el caso de los empresarios (empleadores), importantes repercusiones económicas de hasta el 50% de lo que hayan pagado al colaborador en los últimos 4 años. A modo de ejemplo, un colaborador con 4 años de relación que cobra 3.000,00 euros al mes podría significar una Acta de inspección con cuota a pagar de 70.000 euros.

 

Criterios técnicos de la inspección de trabajo para sector médico

Si bien es cierto que el artículo 8.1 del Estatuto de los Trabajadores, prevé que se presumirá la existencia de un contrato de trabajo por cuenta ajena, cuando se presta un servicio dentro del ámbito de organización y dirección de otro, la Jefatura de la Inspección de Trabajo y Seguridad Social ha dictado diversas instrucciones, (Criterio Técnico 79/2009), para clarificar los conceptos a valorar, para el correcto encuadramiento de los profesionales sanitarios. Y que de forma esquemática intentamos reproducir:

Contrato laboral. Relación entre empresario que contrata a un trabajador.

En una relación laboral se dan las siguientes características:

  1. Retribución fija de 12 o 14 pagas anuales: el trabajador cobra un salario (rendimiento del trabajo) al que se aplica una retención fiscal en base a diferentes variables, según las tablas de retención fijadas por la Agencia Tributaria. Y una deducción de Seguridad Social a cargo del trabajador (6,35%); no obstante, pueden existir retribuciones variables que no contradicen la existencia de una relación laboral.
  2. En una relación laboral habitualmente existe un contrato escrito, pero en el caso de existir la relación laboral y NO existir contrato escrito, se supone que el contrato es indefinido y a jornada completa, y se rige plenamente por las normas del Estatuto de los Trabajadores (TE), por el Convenio Colectivo aplicable y por el resto de las normas laborales y de seguridad Social.
  3. El empresario, cuando contrata a un trabajador, lo ha de dar de alta en el Régimen General de la Seguridad Social. Las cuotas de la Seguridad Social las paga principalmente el empresario (33%) y otra pequeña parte el trabajador (6,35%)
  4. Dependiente: el trabajador trabaja bajo la dirección del empresario, dentro del ámbito de organización de la empresa, siguiendo sus órdenes y bajo su supervisión. Tiene un horario y sueldo fijo, (pudiendo ser variable).
  5. Los recursos necesarios para trabajar los pone por anticipado el empresario.
  6. El trabajador tiene reconocidos una serie de derechos como son las vacaciones retribuidas, las bajas médicas y sus prestaciones, las excedencias, las reducciones de jornada, etc. Pudiendo ser sustituido por otro trabajador.
  7. Si finaliza la relación laboral se puede tener derecho a una indemnización.
  8. La clientela es del centro sanitario y no del propio profesional.
  9. Las instalaciones, lugar, y equipo de trabajo son del centro sanitario y no del profesional.
  10. Cuando los frutos del trabajo se transfieren al establecimiento sanitario y no al profesional.
  11. El centro fija los honorarios y precios y no el profesional.

 

Contrato mercantil. Relación entre colaboradores, prestación de actividad económica.

En una relación mercantil se dan las siguientes características:

  1. Retribución variable: se colabora a cambio de una minuta profesional (rendimiento de actividad económica) a la que se aplica una retención fiscal fija del 15%, (puede ser del 7% los dos primeros años de actividad)
  2. No es obligatorio un contrato escrito.
  3. El autónomo tiene que darse de alta en el Régimen especial de Trabajadores Autónomos (RETA) o, en el caso de los médicos, en el Régimen alternativo de Mutual Médica, mediante el producto alternativo MEL. Las cuotas de Seguridad Social, o de la Mutual Médica, las paga íntegramente el autónomo.
  4. Independiente: el autónomo no trabaja bajo la dirección del empresario. Realiza la actividad dentro de su propia organización, con libertad horaria, con autonomía e independencia.
  5. El autónomo presta sus servicios con sus medios y organización propia. Decide él el horario.
  6. Para el caso de que no pueda prestar sus servicios será el profesional el que designe quien le sustituye y los emolumentos del sustituto serán a su cargo.
  7. Cuando finaliza la relación mercantil, el colaborador no puede exigir una indemnización.

 

Riesgos de no tener bien determinada la  colaboración profesional

Emplear a falsos autónomos sin estar dados de alta en el Régimen General, incumple la ley laboral. Las empresas que contraten falsos autónomos están cometiendo una grave infracción. 

  • Se sancionará al empresario con una cantidad de entre los 3.000 y los 10.000 euros por trabajador (colaborador).
  • Además, la Seguridad Social puede reclamar las cotizaciones en régimen general de los últimos cuatro años o desde que el profesional haya empezado a prestar sus servicios, con sus correspondientes recargos, cuantías que pueden alcanzar hasta el 50%, de lo abonado al pretendido colaborador, en ese periodo de tiempo.
  • Los colaboradores no tendrían repercusiones económicas, salvo que estén cobrando la pensión de jubilación, lo que podría llegar a suponer la devolución de la pensión de jubilación de los últimos 4 años (por su importe bruto)
  • El tener a un trabajador como autónomo, cuando por sus características debiera ser un asalariado por cuenta ajena, supone un grave perjuicio para él mismo, al tener que cotizar al RETA, presentar (en ocasiones) declaraciones de IVA, no tener permisos retribuidos o salario mínimo garantizado, entre otras desventajas.

En definitiva, habrá que estudiar cada caso para determinar qué tipo encuadramiento corresponde (laboral o mercantil), en función de la configuración efectiva de las condiciones establecidas entre las partes, y no de como las hayan denominado las partes.  

Desde MEDICOSULTING aconsejamos revisar la situación que puede tener. Nuestro equipo especialista está a tu disposición para aclarar las dudas que puedan surgirte al respecto. Rellena el siguiente formulario y te contactaremos para analizar tu situación.

 

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